Napoleón vs Mamá: Un caso de Emprendimiento

Cuenta la historia que Napoleón intentó invadir Rusia con un ejército aproximado de 690.000 soldados. Aunque sus tropas eran considerablemente superiores a las rusas, la conquista definitiva de Moscú no tuvo lugar debido a que al llegar la ciudad (en aquella época de madera) había sido desalojada, vaciada de suministros y completamente incendiada. Sin tener dónde resguardarse ni poder contar con la alimentación suficiente para mantener viva a su milicia, Napoleón emprendió la retirada. Solamente hubo 58.000 sobrevivientes.

Este hecho ilustra cuatro aspectos esenciales en el emprendimiento, partiendo del supuesto de que cualquier mamá en el lugar del emperador francés hubiera tomado ciertas precauciones de orden básico:

  1. Investigación

Una mamá que sabe que su hijo emprende un viaje para un sitio poco conocido hubiera hecho muchas preguntas: “¿Cómo es el clima? ¿Y allá si hay dónde hospedarse? ¿Y si se les acaba la comida qué van a hacer?”

Antes de financiar tu idea de negocio es muy importante que reconozcas el terreno. ¿Quiénes van a ser tus clientes objetivos? ¿Comprarán seguido o tu producto tiene muy poca rotación? ¿El local se encuentra ubicado en un área comercial? ¿Tienes recursos financieros suficientes como para sumir pérdidas iníciales? Profundizaremos en este aspecto cuando veamos la idea de negocio.

  1. Planeación

Sabiendo de antemano el sitio hacia donde se dirige su hijo, mamá hubiera hecho una lista de requerimientos y necesidades: ropa abrigada, bufandas, dinero extra por si el sitio es muy costoso, etc.

¿Qué necesitas para comenzar a darle forma a tu idea de negocio? Haz una lista completa de los recursos físicos (muebles, local, equipos técnicos), humanos y financieros. Sé específico y evita los gastos fuertes al comienzo en implementos que no van a tener mayor trascendencia.

  1. Comunicación

Si en el viaje estuvieran involucradas varias personas, una mamá se hubiera encargado de que cada una recibiera la información necesaria. Todos deberían ser conscientes de la importancia de estar preparados.

Cuando se trata de recursos humanos ten muy presente la transmisión de la visión del negocio. Tú puedes amar tu empresa y poner todo el esfuerzo que ello implica, pero asimismo tus empleados tendrán que operar. Cuando la visión no forma parte de todo el grupo, comienzan a aparecer deficiencias en los procesos, desgano y mediocridad.

  1. Liderazgo

¿Por qué una mamá se tomaría tantas molestias? Porque a ella le preocupa el bienestar de los viajeros.

Convertir un pequeño negocio en una gran compañía requiere altas dosis de liderazgo. Coordinar el talento y el esfuerzo de todo en grupo significa mucho más que dar órdenes desde el escritorio. Se trata también escoger personas capacitadas y velar por el bienestar laboral de cada una de ellas.

No olvides a los inversionistas. Un negocio debe generar la suficiente rentabilidad como para pagar buenos salarios y una retribución justa a aquellos que depositaron su dinero confiando en tu idea.

Algunas empresas mueren (o dejan de crecer) por exceso de acción sin planificación, es decir, navegan sin un norte claro ni estableciendo de antemano los objetivos de cada operación a realizar. Otros presentan un índice de rotación de empleados bastante alto, en ocasiones por los bajos salarios y en otras por un ambiente incómodo. El líder comprende la situación y ejecuta la corrección necesaria a través de los medios que ha dispuesto para ello.