Aprende a reestructura tus deudas

Deberles dinero a otros no es nada envidiable, pero tampoco es el fin del mundo. Aunque los préstamos y la carga financiera que conlleva el pago de una cuota tras otra resultan muchas veces agobiantes, es muy importante dejar la preocupación a un lado y enfocarse en el método que te va a permitir salir de esa crisis. Recuerda: el problema de llorar no es que te veas como un cobarde, sino que las lágrimas no te dejen ver la solución.

Diagnostica el estado del paciente

El nivel de endeudamiento es diferente para cada persona. Así como algunos manejan un porcentaje alto de préstamos porque tienen una excelente capacidad de pago (invierten lo que reciben en lugar de gastarlo), otros pueden verse agobiados con apenas dos tarjetas de crédito. Luego de revisar con precisión tus ingresos y gastos, determina qué porcentaje estás destinando al pago de tus deudas.

Recorta tus gastos

En épocas de crisis no es lógico gastar de más, pero así sucede. Probablemente conozcas personas que no tienen dinero suficiente para un buen almuerzo pero que pagan servicios que no son vitales como la televisión por suscripción o gastan su dinero en artículos ostentosos. Existen muchísimos bienes y servicios que forman parte de nuestra cotidianidad cuya ausencia no tiene un efecto considerable.

Nuevos negocios = Nuevos Ingresos

Si bien ajustar los gastos es la alternativa más sencilla, yo personalmente prefiero pensar en una dinámica que genere ingresos. Las empresas de mercadeo en red ofrecen planes de vinculación simples que te ayudarán a tener algo más de efectivo en el corto plazo, y posiblemente un gran negocio si logras un buen número de auspicios para constituir un gran ingreso en el largo.

Otro punto muy importante, y del cual nos olvidamos, está basado en nuestras habilidades. ¿Dominas el inglés y te gusta enseñar? Entonces compra un tablero acrílico, un par de marcadores y cobra por clases particulares en tu tiempo libre. Todo aquello en lo que seas competente puede abrir las puertas de una fuente de ingreso haciendo algo que disfrutas: tu vocación.

Entrega tus tarjetas de crédito

No sólo se trata de desprenderse de aquello que está sacando efectivo de tu bolsillo, sino que además evita que caigas en la tentación. Ese “saldo disponible” que aparece en cada factura es tremendamente tentador, especialmente en épocas de descuentos y consumismo (como navidad o el día de la madre).

Reestructura tus deudas

Consigue un préstamo por el total de tus deudas, sobre todo en los casos de aquellas que tienen una tasa de interés elevada. Otra vía, igualmente efectiva es refinanciar tus préstamos. Lo sé, a nadie le gusta la sensación de que la deuda se alargue, pero se trata de una medida temporal destinada a reducir el valor de tus cuotas y tener efectivo disponible.

Liquidar inversiones

A veces la situación amerita medidas poco usuales, como recurrir a los fondos de inversión o las carteras colectivas. Transformar activos en dinero es otro recurso que pocas veces sale a la vista porque generalmente esas inversiones están destinadas hacia el largo plazo, pero algunas deudas o situaciones de emergencia requieren hacer uso de este tipo de soluciones.

Vender activos fijos

El mejor ejemplo es el automóvil. Puedes optar por venderlo para saldar tus compromisos (o una parte importante) y comprar uno de menor valor. Es una técnica en la que tus bienes vienen de más a menos, pero la tranquilidad de librarse de esas “culebras” paga ese precio con creces.

La idea de estos tips es que tengas a la mano diferentes alternativas según tu criterio personal y la importancia que tengan tus obligaciones financieras. Unos prefieren reducir gastos, otros refinanciar y unos pocos en aumentar sus ingresos a través del mercadeo en red o las inversiones. En todo caso mantén la calma, no permitas que tus emociones te conduzcan a tomar decisiones apresuradas (como el divorcio) o caer en manos de estafadores que prometen ganancias instantáneas.